¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene un trastorno del sueño?

BEARS es un cuestionario desarrollado por especialistas pediátricos del sueño para ayudar a los padres y a los pediatras a decidir si se debe consultar a un especialista del sueño.

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Razones para ver a un especialista

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Debería considerar la posibilidad de ver a un especialista en medicina pediátrica del sueño si su hijo lo ha hecho:

  • Dificultad para dormirse
  • Dificultad para permanecer dormido
  • Ronquidos fuertes y habituales
  • Dormir sin descanso
  • No parece estar bien descansado después de una buena noche de sueño.

Si su hijo tiene dificultades de comportamiento o escolares, puede preguntarle a su médico de cabecera si esto podría ser el resultado de un trastorno del sueño y si una derivación a un especialista en medicina del sueño sería beneficiosa.

Síntomas comunes de los trastornos del sueño

  • Aumento de la irritabilidad
  • Fatiga constante durante el día
  • Cansado por la mañana
  • Dolores de cabeza persistentes
  • Síntomas del Trastorno de Déficit de Atención
  • Trastorno del estado de ánimo
  • La falta de crecimiento
  • Dificultades para despertarse
  • Bajo rendimiento escolar o dificultades de aprendizaje
  • Movimiento excesivo durante el sueño asociado con un sueño no reparador

¿Qué ofrecen los especialistas de Pediatría del Noroeste?

  • Información sobre los trastornos del sueño.
  • Recomendaciones para prácticas de sueño saludables.
  • Recomendaciones relativas a la realización de pruebas o tratamientos adicionales.
  • Entrenamiento especializado para leer los estudios del sueño y determinar el tratamiento adecuado para el trastorno específico del sueño de su hijo.
  • Evaluación y tratamiento de los trastornos del sueño, incluido, entre otros, el síndrome de apnea obstructiva del sueño.
  • Conocimiento de las opciones de tratamiento. Un programa de tratamiento escrito con un plan de acción para ayudar a los padres y al proveedor principal a responder más eficazmente al empeoramiento de los síntomas.
  • Supervisión continua de los objetivos del tratamiento.
  • La comunicación efectiva con el médico de cabecera o la enfermera practicante en relación con el tratamiento y el progreso del niño.
  • Un especialista disponible las 24 horas del día.